| 1. Mi primer partido con el Atlético de Madrid en Brunete | | 1995 | | | | ¡Qué emoción! Vestir la rojiblanca. Saltar al campo de hierba y olvidarse, por un momento, de los campos de tierra. Recuerdo que me dieron mi primera camiseta de verdad. Y digo esto porque era la oficial, la que domingo tras domingo lucían los del primer equipo. Además, recibimos invitaciones del Club para nuestros familiares. Todo era impresionante: la gente en las gradas, el Canal Plus, el ambiente que rodea este torneo... Pero de ese día lo que siempre recordaré es una conversación con mi abuelo Eulalio. Él lo vivía con mucha intensidad porque era muy atlético. Entonces me dijo: “en cuanto acabes el partido: llámame”. Anoté varios goles, no recuerdo la cifra exacta. Nada más llegar a casa lo primero que hice fue lanzarme al teléfono para llamar al abuelo. | | | | |  | 2. El Campeonato de Europa de clubes. "Nike Cup". | | 1999 | | | | La victoria en la Nike Cup España nos clasificó para jugar el torneo europeo. Nada más aterrizar en Italia nos reunieron en una sala a todos los participantes. Allí estaba representado lo mejor del continente: Milan, Juventus, Manchester United…. Recuerdo el video que Nike preparó. Aparte del montaje y la realización, nos quedamos alucinados cuando en la imagen apareció Juninho para desearnos mucha suerte. En el torneo había bastante rivalidad. Fuimos ganando partidos y pasando fases, eliminamos al Madrid en semifinales (2-0) y alcanzamos la final. El adversario, la Reggina. No resultó sencillo, un gol de Molinero nos dió el título. Nuestro primer gran campeonato, mi estreno en lo alto del podio. Unas semanas más tarde empezó a salir mi nombre en la Prensa deportiva. Recuerdo un artículo en el diario MARCA, ¡una página entera! Hablaban de ofertas importantes, como una del Arsenal. Este torneo me acercó a la elite del fútbol |
| | | | |  | 3. Campeón de Europa sub-16 con España (max. goleador y mejor jugador) | | Abril de 2001 | | | | Ese año no arrancó bien. Me rompí la rodilla en un amistoso anterior al inicio de la Liga juvenil. La fase de recuperación me ausentó de la previa del Europeo porque hasta diciembre no empecé a jugar. Llegó mayo y entré en la lista definitiva para Inglaterra. Me llevé una alegría enorme. Me entusiasmaba ayudar a la selección. Era mi recompensa a un enorme esfuerzo. La organización era parecida a la de Nike: te explican el sorteo, te muestran las instalaciones, un hotel impresionante en otra ciudad, la ropa de la selección con su publicidad, la televisión y los periódicos todos los días... algo que con 15 ó 16 años no te crees. Eliminamos a Italia y a Croacia para toparnos con Francia en la final. Los franceses eran los favoritos. Sabíamos que si perdíamos nadie se acordaría de nosotros pero si ganábamos sonaríamos muchísimo. Los medios seguían cada día con más atención el campeonato. Y llegó la tarde de domingo, la final y el gol de penalti. No dudé ni un instante porque era el designado para lanzarlo. Había tirado dos en el torneo y anotados los dos. Lo lancé al mismo palo. ¿Para qué cambiar? Tenía tanta seguridad que sabía que no podía fallar. Antes del partido estábamos seguros del éxito. Se reflejó en las portadas de los periódicos del día siguiente. Tras este triunfo subí al primer equipo. |
| | | | |  | 4. Debut con el Primer equipo: Atlético-Leganés | | 27 de mayo de 2001 | | | | | “Hola Fernando, soy Paulo Futre”. ¿Futre? No alcanzaba a explicarme porque recibía la llamada del Director Deportivo del Club. Unos días antes, Iñaki Sáez me comunicaba que debutaría con la selección sub-18. Demasiadas cosas en poco tiempo. Las palabras de Futre me tranquilizan. Me dice que vaya a entrenar con el primer equipo con vistas a la próxima pretemporada. Era conveniente que fuese viviendo el ambiente. Empecé a entrenar un miércoles, el sábado ya iba convocado y el domingo debuté. Fue todo muy rápido.Y llegó el día. Eran poco más de la una de la tarde, el estadio estaba lleno, el ascenso aún en juego, hacía muchísimo calor, ganábamos uno a cero, y la tensión se mascaba por todas las esquinas del Calderón. Pero yo estaba extrañamente tranquilo. Las enormes ganas de jugar frenaban cualquier alteración nerviosa. Tras concluir el encuentro tuve una sensación rara: sentí que siendo muy joven había logrado todo lo que había soñado en la vida. No me lo acababa de creer. Cuando era chaval pensaba que al llegar lo tenía todo hecho pero estaba equivocado: aquella mañana sólo di el primer paso. | |  |
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| | | | |  | 5. Primer gol. Albacete- Atlético (0-1) | | 03 de Junio de 2001 | | | | | “Suerte niño, vamos que tú puedes”. O algo así. Esas fueron las palabras que me dedicó Kiko cuando le reemplacé en el minuto 75 de partido. Nuevamente teníamos que ganar o nos quedábamos fuera de la pelea por el ascenso. Iván Amaya me envió un balón largo que se pinchó en el cielo. Me coloqué para el remate, busqué la espalda a la defensa y conecté un testarazo que se convirtió en mi primer gol con el equipo, ¡inolvidable! La mitad del Carlos Belmonte de Albacete era del Atleti, la gente volcada, los compañeros…. Al concluir el encuentro nuestra afición saltó al campo para celebrar la victoria, fue increíble. | |  |
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| | | | |  | 6. Decepción en Getafe | | 17 de Junio de 2001 | | | | | Cuando ganas un partido, pita el árbitro el final y hay un inmenso silencio en el estadio, te das cuenta de que no ha servido de nada lo que has hecho. Que ha sido todo muy bonito pero que al final ha acabado mal. El equipo seguiría en Segunda división y el debut, el gol… todo lo hubiese cambiado por el ascenso. Otro año en el infierno. La gente estaba rota. Era empezar otra vez de cero. Al llegar al vestuario había de todo: gente enfadada, gente jodida y gente destrozada. Pero sobre todo había silencio. Ese silencio me salpicaba los oídos. Los que más tiempo llevaban lo vivieron más intensamente. Se habían dejado la piel durante toda la temporada y al final no encontraban recompensa. Yo era más aficionado que jugador y lo que sentía era desilusión. No me apetecía hacer nada. Estaba hundido. Mi único deseo era que pasara cuánto antes y olvidarlo. Esa noche me encerré en mi habitación de Fuenlabrada. No encontraba consuelo. Sólo soñaba con haber vivido un sueño. |
| | | | |  | 7. Ascenso a Primera División. | | 28 de Abril de 2002 | | | | En lo personal no me fueron bien las cosas. Después de todas las expectativas que se habían forjado sobre mí, sólo había marcado seis goles. Eso sí, no hubiese cambiado una buena temporada mía por no ascender. El ascenso fue atípico. Se nos escapó contra el Nastic, al que teníamos que haber ganado, y tuvimos que esperar hasta el día siguiente. Ascendí en el salón de mi casa y los compañeros comenzaron a llamar diciendo que ya estaba. Había que celebrarlo. Hubiese preferido esperar una o dos semanas más y disfrutarlo con la afición en el Calderón. Pero la espina ya estaba fuera. Nos esperaba Neptuno. Diego Alonso tiró del grupo, se subió a la fuente y gritó: “¡Atleti!”. Segundos después la noche madrileña nos escuchó a todos: “Volvemos a Primera”. |
| | | | |  | 8. Otro título europeo: Campeón sub-19 (max. goleador y mejor jugador) | | Julio de 2002 | | | | Me quedé sin vacaciones por ir a ese Europeo, pero tenía ansia de victoria. Era más o menos el mismo equipo que el sub-16 y teníamos mucha confianza en repetir. Otra vez Campeón de Europa, otra vez máximo goleador y otra vez mejor jugador. Estos títulos personales me llenan de orgullo. Recuerdo que después de cada partido miraba la lista con los puntos de los jugadores y los goles de cada uno. Durante el torneo observaba que estaba ahí, que tenía opciones, que jugando bien ganaba muchos puntos y al final del campeonato, en el mismo césped, cuando oí por megafonía que había sido galardonado como mejor jugador y máximo goleador, sentí una alegría enorme. Volví a marcar en la final. Quizá no fue un gol espectacular, pero sirvió. A partir de ahí, empecé a sonar con más fuerza. Subí otro escalón en mi carrera. |
| | | | |  | 9. Estreno con la Selección Absoluta | | 6 de Septiembre de 2003 | | | | | Se hablaba y no se paraba de cuándo iba a ser seleccionado por primera vez para la absoluta. A pesar de los rumores yo no creía en esa posibilidad, pero esta vez mis sensaciones eran distintas. Esa semana sí la viví con mucha expectación, estaba como loco por oír la lista. Tanto es así que escuché la convocatoria en el coche con un amigo. Estaba ansioso, tenía muchas ganas de conocer por dentro como era la Selección Absoluta: los compañeros, la gente, el ambiente…todo en general. Me esperaba una Selección al estilo de las anteriores pero, sin embargo, aquí se conocían todos, era como un equipo, como una familia. Raúl y Cañizares me dieron todas las facilidades para adaptarme.El partido lo afronté con muchas ganas pero los portugueses empezaron desde el principio a darme patada tras patada. Provocaron que tuviera que retirarme con un esguince en el tobillo poco antes del descanso. No fue el debut soñado, pero nadie me va a arrebatar la alegría de esa noche. |
| | | | |  | 10. Primer gol selección. Italia-España | | 28 de Abril de 2004 | | | | “¿Puedo llevar el 14?” Mi número de siempre por primera vez. Presentí que el gol estaba al caer. Y así fue. Los veteranos me dejaron escoger el que había sido mi dorsal de la suerte. Necesitaba sacarme la espina del gol. Los delanteros vivimos de marcar y pasaban los partidos y no lograba estrenarme. Salí en el segundo tiempo y Valerón me metió un balón como sólo él sabe hacerlo. Le pegué con el alma. ¡Goooool! Por fin. No salí contento porque a pesar de marcar, me fui con la sensación de que podía haber hecho más goles. |
| | | | |  | 11. Eurocopa de Portugal. | | Junio de 2004 | | | | Todo el año pensando en la Eurocopa, acabar el año bien para estar en Portugal, acabar la Liga bien para estar entre los convocados…, una buena temporada tanto del equipo como mía, sumado a que Iñaki ya me conocía de otras categorías hizo que tuviera la suerte de entrar en la lista. Una vez allí a disfrutar. No me importaba no jugar, quería hacerlo porque veía que podía, pero aún estando en el banquillo tampoco me venía abajo, todo lo contrario. Estaba viviendo una cosa alucinante. Era como la sub-16 y la sub-19 incluso mejor porque después de la Eurocopa no hay nada mejor. Estar en una fase final con la absoluta es lo máximo a lo que se puede aspirar... bueno creo que lo supera un Mundial. A los 20 años estaba viviendo lo máximo del fútbol. El partido de Grecia lo empatamos pero no pasaba nada ya que el ambiente de grupo era sensacional. Nunca se me pasó por la cabeza que no nos íbamos a clasificar, había tanta confianza en ganar a Portugal que cuando nos eliminaron nos quedamos destrozados. En ese momento con todos los portugueses gritando yo sólo oía silencio, el silencio de la afición española, el silencio de mis compañeros. La gente estaba rota. No nos lo podíamos creer. Unos días después empecé a darme cuenta de que estábamos en la calle.  |
| | | | |  | 12. La espina de Bruselas | | Noviembre 2005 | | | | Ayudar a España a llegar al Mundial de Alemania era para mí más que un deseo. Se trataba de una obligación, además de, en el aspecto personal, cumplir un sueño. El ser máximo goleador español de la Liga me ayudó a que Luis Aragonés confiara en mí para jugar la fase de clasificación con la Selección absoluta. No es fácil describirlo, pero cada vez que escuchaba el himno abrazado a mis compañeros sentía que detrás de nosotros contábamos con el respaldo y aliento de una afición a la que no podíamos fallar. Existía un único objetivo: estar sí o sí en Alemania.En el grupo de clasificación no nos fue bien. Algunos empates hicieron que llegáramos a los últimos partidos sin tener la clasificación asegurada. La selección serbia mantuvo durante toda la fase previa un alto nivel competitivo. La recibimos en el Calderón: saltar al campo ante mi afición y con la camiseta de España ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi carrera deportiva. No conseguimos pasar del empate, y viajamos a Bélgica con todo en el aire. En Bruselas conseguí anotar dos goles en el momento más necesario, gracias a dos precisos centros de José Antonio Reyes... como en los 'viejos tiempos' de las categorías inferiores. Lo que descubrí es que inmediatamente me di cuenta de que algo había cambiado: empezaba una nueva etapa para mí en la Selección. Fue como sacarse una espina. Era cerrar un ciclo para abrir otro pleno de esperanza.En la repesca superamos a Eslovaquia sin problemas y tocamos por fin el objetivo, ¡¡Al Mundial!! A pesar de acabar la fase como máximo goleador del equipo pronto comprendí que aún debo mejorar, y que sólo con trabajo también podré ir a Alemania y hacer realidad mi gran sueño: jugar un Mundial. |
| | | | |  | 13. Mi primer gran reto, superado | | Junio 2006 | | | | Llevaba toda mi vida luchando por un sueño, jugar con los más grandes del mundo, y por fin lo tenía ahí, al alcance de mi mano: ¡iba a jugar el Mundial de Alemania! Al llegar, todo lo que me rodeaba olía a Fútbol, pero lo que más me sorprendió fue ver tantas camisetas rojas animándonos fuera de España. Ni siquiera en la Eurocopa de Portugal vi tanto apoyo por parte de los nuestros. Todo apuntaba a que podía ser el Mundial de España: en la selección teníamos jugadores de gran calidad, pero sobre todo formamos un grupo sólido, fuerte y joven. Luis Aragonés confió en mi para el once titular y sentí la obligación de dar el máximo. Aspirábamos a todo.En la primera fase las cosas fueron muy bien. Logramos ganar todos los partidos con buen juego y goles. Muchos nos señalaban como favoritos, y en el plano personal todo salió perfecto: marqué tres tantos y me situé como ¡máximo goleador del campeonato al acabar la segunda jornada! En octavos de final nos enfrentamos a un rival de entidad, Francia, una selección con jugadores que ya sabían lo que es ganar un Mundial, de mucha calidad y, sobre todo, con mucha experiencia. Partimos como favoritos y creo que esta condición nos perjudicó. Francia había realizado una floja primera fase -concluyó segunda de grupo- y salió sin la presión del que está obligado a ganar.El partido arrancó bien. Nos pusimos por delante en el marcador, pero no supimos administrar la ventaja. El gol de Ribery marcó el choque. Lo consiguió a tres minutos del descanso y cambió el desarrollo del segundo tiempo. La segunda mitad no fue buena. No estuvimos acertados. En fin, una gran decepción porque se rompieron de cuajo todas nuestras ilusiones. Personalmente ha sido un buen Mundial. Me ha servido para medirme en una gran cita, aunque colectivamente nos marchamos con el mal sabor de boca de saber que se nos escapó una buena oportunidad de haber llegado lejos en Alemania. |
| | | | |  | 14. Comienza una nueva etapa en el Liverpool F.C. | | Julio de 2007 | | | | “Espero que esta despedida sea un hasta luego”. De esta manera, y después de defender durante doce años los colores del Atlético de Madrid, sellé mi salida del Club que ha sido y será por siempre mi casa. Se trata de emprender un emocionante viaje, una más que interesante aventura deportiva, hacia un destino inmejorable , el Liverpool F.C. Sin duda, el cambio más importante en mi vida deportiva.No había sido un buen año en el Atlético. Una vez más nos quedamos sin billete para jugar en Europa después de saborear el gusto de la UEFA durante toda la temporada. Entonces llegó la oferta del Liverpool. Podía haber sido una más de tantas propuestas que he recibido en veranos anteriores. Sin embargo, esta vez todo se resolvió de manera diferente.El Liverpool F.C. es por pasado, presente y futuro uno de los más grandes clubes del mundo. Cuando recibí la llamada de Rafa Benítez supe que no era una proposición más, porque esta entidad, que podía comprar a cualquier otro gran delantero de talla mundial, contaba conmigo para llevar a cabo un gran proyecto. Pedí al Atlético que escuchara la oferta y el acuerdo se cerró antes de lo que yo mismo esperaba. Vamos, que me pilló disfrutando de las vacaciones. ¡¡En un abrir y cerrar de ojos ya era jugador del Liverpool!! No me resultó nada fácil tomar la decisión, pero entendí que era el momento indicado. Después de siete años en el primer equipo, después de no lograr ninguna temporada los objetivos marcados, comprendí que era el momento de probar fortuna en otra casa. Tuve que aparcar la melancolía que atrapaba mis sentimientos. Mi corta vida se había desarrollado siempre en el mismo sendero. Pero necesitaba un cambio de aires. No podía dejar escapar la propuesta deportiva que Rafa Benítez me había contado. Así lo entendí y así lo entendieron en el Atleti. Antes de la presentación, como nuevo jugador del Liverpool en Anfield, quise despedirme de los empleados del club, a muchos los conozco desde niño. También contaba con la obligación de despedirme de la afición y de los medios de comunicación. Simplemente quise dar las gracias por tanto cariño desinteresado. Por tantos años de lealtad y de reconocimiento. Me resultó extraño abandonar mi pequeña historia rojiblanca.Horas después de la despedida ya estaba en el templo de Anfield. Todo lo que hasta ese momento parecía un sueño se tornó realidad cuando, tras ser presentado, pisé por primera vez la grada del estadio vestido de ‘Red’ y con el nueve en la espalda. En ese instante sentí que había que pasar página, sentirse dichoso por vestir los colores de uno de los más grandes equipos de la historia del fútbol y, al ver el apoyo de la afición y la gente del Club, me di cuenta de que nunca más caminaría solo. Soy consciente del gran reto al que me enfrento y que tendré que trabajar muy duro para responder a la confianza que el Liverpool y ‘The Kop’ han depositado en mí. Pero eso sí, siempre habrá un atlético allí donde esté. Ha sido un placer y un orgullo. |
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